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sábado, 28 de noviembre de 2015

JAIME JARAMILLO URIBE - HISTORIADOR COLOMBIANO DEL SIGLO XX

Maestro Jaime Jaramillo Uribe
1917 - 2015
Fotografía tomada de: www.Kienyke.com

JAIME JARAMILLO URIBE
HISTORIADOR COLOMBIANO DEL SIGLO XX.

En el año 1984 la revista Híspanic American Historical Review, publicó una entrevista que le concedió Jaime Jaramillo Uribe, documento que fue traducido por el profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Enrique Hoyos Olier y que fue reproducido en el libro “De la sociología a la historia”, el cual hace parte del proyecto editorial “obras completas de Jaime Jaramillo Uribe”, de la citada entrevista  hemos tomado para este artículo los datos  más relevantes a fin de lograr una breve reseña biográfica del recientemente fallecido Maestro Jaramillo Uribe y que complementaremos con aspectos  relacionados con su aporte a la historiografía colombiana. 

Jaime Jaramillo Uribe, nació en Abejorral, Antioquia en el año de 1917, sus padres fueron Teodoro Jaramillo Arango y Genoveva Uribe Ochoa, su abuelo paterno Lorenzo Jaramillo, fue uno de los patriarcas del departamento de Antioquía, quien forjó una considerable fortuna, la cual perdió durante las guerras civiles de finales del siglo XIX. Jaramillo Uribe quedó huérfano a temprana edad, ya que su padre quien se desempeñó toda la vida en el servicio judicial falleció cuando el historiador contaba con diez años de años, y siete años más tarde sobrevino la muerte de su señora madre.

Los primeros años de formación y vida del intelectual colombiano se desarrollaron entre las dificultades económicas de su familia, el estudio, la lectura voraz y el desempeño de diferentes labores para apoyar con el sostenimiento del hogar. Con ocasión del fallecimiento de doña Genoveva Uribe Ochoa, Jaime Jaramillo se desplazó a la capital de la república en donde ingresó a la escuela normal de varones, ya que como el mismo lo narrara pese haber tenido que suspender por un periodo sus estudios, nunca abandono ese ideal de convertirse en un profesional, más aún cuando su pasión por la lectura en un inicio de los clásicos franceses y posteriormente del socialismo y la histórica del movimiento obrero así se lo demandaban, durante su paso por la escuela normal recibió una importante y transcendental influencia de su rector el doctor José Francisco Socarras, quien siempre vio en el joven un gran porvenir en el área de la ciencias de la educación, tanto así que le dispensó una beca en el citado establecimiento educativo.  

Llegado el año de 1942 obtuvo el título de licenciado en ciencias económicas y sociales, siendo nombrado al terminar sus estudios profesor de sociología en la escuela normal superior, posteriormente inició sus estudios de derecho alcanzando el título de abogado en el año de 1952, en la Universidad Libre de Colombia.  

En 1946, viajó a Francia como becario del gobierno Francés, a fin de adelantar estudios de sociología en la Sorbona y en otros institutos de renombre del país europeo, dicha estadía igualmente la aprovechó para adelantar varios cursos de historia, entrando por aquel entonces en contacto con la escuela de Annales, de la cual recibió una gran influencia para su desempeñó posterior como historiador. A su regreso a Colombia se desempeñó durante un corto tiempo como visitador de una agencia gubernamental dependiente del Congreso, esto es, la revisoría de institutos oficiales de crédito, siendo llamado en el año 1952 a regentar la cátedra de historia de Europa en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional, ente educativo en donde permaneció hasta el año de 1970, dictando cursos de historia de Europa y Colombia.

Durante su vinculación con la Universidad Nacional de Colombia, Jaramillo Uribe, viajó en varias ocasiones a universidades de Europa y Estados Unidos, a desempeñar labores de profesor visitante, experiencias que siempre manifestó tuvo como las más fecundas en materia intelectual y humana, debido a las relaciones y contacto que mantuvo tanto con estudiantes y docentes, entre ellos Rudolf Grossmann, quien se desempeñaba como director de los estudios hispánicos de la universidad de Hamburgo o Adolf Mayer – Abich, filósofo e historiador de la ciencia.

De su paso o estadías por Europa, destacó el Maestro Jaramillo Uribe, su estancia en el archivo general de indias de Sevilla, al cual consideraba el “sanctus sanctorum” de la historia hispanoamericana, el cual manifestó: “le produjo muy variadas y raras impresiones. Saber que sólo estaría allí un semestre donde debería estar varios años me producía vacilación y desánimo. Allí, más que en ningún otro archivo, tuve la impresión de las dificultades de la investigación histórica, de la vastedad del material que tiene que enfrentar el historiador, y de la humildad y del escepticismo con que debe tomar su obra”.



Como todos los sabemos su paso por la Universidad Nacional desde el año 1952 hasta 1970 puede considerarse como el periodo más fecundo e importante en la labor de Jaramillo Uribe en pro de la búsqueda y aplicación de nuevos métodos para la investigación de la historia de Colombia, así como de su profesionalización, ya que fue gracias a su interés que se creó en el año de 1962, el departamento de historia en dicho establecimiento, del cual fue su primer director, así mismo promovió y fundó en el año de 1963 el Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, la principal publicación de historia social que ha surgido en nuestro país y en el cual se iniciaron y en sus primeros años publicaron sus investigaciones los más destacados historiadores colombianos, como Germán Colmenares, Jorge Orlando Melo, Margarita González,  y Alberto Corradine Angulo.  Igualmente durante su paso por la Universidad Nacional Jaramillo Uribe adelantó importantes investigaciones que posteriormente se convirtieron en sus publicaciones más reconocidas como lo son: “El pensamiento colombiano en el siglo XIX en 1964 y Ensayos Sobre Historia Social Colombiana, publicado en 1969 por la dirección de divulgación cultural de la Universidad Nacional”.

El Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, fundando como se mencionó por Jaime Jaramillo en 1963, marcó un hito en las publicaciones sobre temas de historia en Colombia, ya que hasta ese momento y desde principios del siglo XX, la vanguardia en dichos aspectos estaba en cabeza del Boletín de Historia y Antigüedades de la Academia Colombiana de Historia, desde un inicio la publicación se estructuró en tres partes, una sección de artículos, una dedicada a reproducción de documentos de fuentes primarias y la tercera destinada a la sección bibliográfica, según el historiador Mauricio Archila Neira, el título de la revista fundada por Jaramillo Uribe, condensó su propuesta historiográfica, esto es, estudiar la sociedad desde los diversos grupos que la conforman atendiendo a su producción cultural, proyecto que agrega Archila Neira, además reflejaba la trayectoria de su fundador entre la sociología y la historia, pero sin desconocer el derecho, la filosofía y la misma economía[1].

A través del Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, su fundador igualmente dio inicio a nuevas propuestas en materia de investigación histórica sobre el periodo de la colonia, tema que ocupaba para aquel entonces un porcentaje mínimo de interés para la historiografía tradicional,  solo a manera de ejemplo, recordemos cómo entre sus primeros artículos figuraron: “Esclavos y señores en la sociedad Colombiana en el siglo XVII”; “La Población Indígena de Colombia en el momento de la conquista y sus transformaciones posteriores” y “Mestizaje y diferenciación social en el Nuevo Reino de Granada en la segunda mitad del siglo XVIII”.



Finalmente no podemos dejar de mencionar el interés que despertó en investigadores, historiadores en formación y la comunidad académica en general, los nuevos métodos que se plasmaban en los artículos publicados en el anuario, ya que hasta ese momento se consideraba insólito por varios sectores de la historiografía la incorporación entre otros de cuadros, estadísticas y líneas comparativas en un artículo de historia.   



Como dato adicional vale la pena mencionar que en el año 2013 con ocasión de la conmemoración de los 50 años del anuario colombiano de historia social y de la cultura, se publicó un suplemento de la revista, la cual  rindió tributo a su fundador en su caratula, estampando allí el rostro del Maestro Jaramillo Uribe, el cual tuvo como fondo diversas imágenes de las etapas del anuario desde su primera entrega. 

Una vez retirado de la Universidad Nacional a comienzos de la década de los años setenta del siglo XX, se vinculó con la Universidad de Los Andes, en un inicio como decano de la facultad de filosofía y letras y posteriormente como profesor de historia económica de Colombia e investigador del centro de estudios para el desarrollo (cede), cargo que desempeñó por varios años.

La labor desarrollada por Jaramillo durante la década de los años sesenta del siglo XX y que conllevó a la profesionalización de la historia y al nacimiento de una escuela historiográfica bautizada como “La Nueva Historia”, se vio en cierta medida reflejada y consolidada en el año 1978 al aparecer el primer tomo del Manual de Historia de Colombia, proyecto patrocinado por el instituto colombiana de cultura – COLCULTURA – y el cual estuvo bajo la dirección de Jaime Jaramillo, labor investigativa que hacía finales de los años ochenta se ampliaría, pero ya bajo la dirección de Álvaro Tirado Mejía y que pasaría a denominarse Nueva Historia de Colombia, publicada por la editorial planeta.



En su prólogo del Manual de Historia de Colombia, escrito que posteriormente fue reproducido en la obra Nueva Historia de Colombia, bajo el título de “La Historia y el Historiador”, Jaramillo Uribe plasmó entre otros el origen del proyecto investigativo, los fines que perseguía y la manera en que fueron seleccionados los historiadores que lo llevarían adelante, pero sobre todo recalcó que dicha obra era hasta el momento única y producto de un gran esfuerzo, realizado por historiadores profesionales, por lo que dedicó gran parte de su escrito como el mismo lo expresó, a formular sus consideraciones sobre la formación, destrezas y virtudes que debe tener el historiador, tal y como  lo entiende la ciencia moderna y como lo exige el lector de una sociedad culta,  convirtiéndose dicho prologo en un magnificó ensayo sobre metodología, teoría y crítica de la historia, por lo que es oportuno en esta fecha recordar algunos de los planteamientos expuestos por el gran historiador recientemente fallecido.

Mencionaba Jaramillo Uribe, al iniciar el prologó del Manual de Historia de Colombia:

“En primer lugar se trató la necesidad y contenido de la obra. Sin desconocer el mérito y servicio que habían prestado a sucesivas generaciones de colombianos los tradicionales manuales de historia, como el benemérito de Henao y Arrubla, o los múltiples estudios monográficos de épocas, acontecimientos y hombres producidos por los miembros de nuestra Academia de Historia y por la academia regional, se llegó a la conclusión de que a nuestra bibliografía histórica le hacía falta una nueva síntesis del pasado nacional que no sólo presentara aspectos de él tratados pasajera o marginalmente por la historiografía tradicional, sino también que abordara dichos temas utilizando los métodos y conceptos que en los últimos años han renovado la investigación histórica”.

A la hora de plantear la formación y destreza del historiador, manifestaba:

“Comencemos con sus conocimientos científicos y técnicos. Dominio del oficio en primer lugar; de lo que Marc Bloch llamaba le métier de l´historien: paleografía, archivística, diplomática, crítica textual; conocimiento de la historia general y de sus grandes clásicos cuando se escribe la historia en el ámbito de la cultura de occidente, como es el caso nuestro. Sin cierto grado de familiaridad con las obras de los grandes maestros alemanes, ingleses, franceses de los siglos XIX y XX, faltaría al novel historiador el conocimiento de la historia universal en que está inserta la nuestra y el modelo formal de la obra histórica y del historiador como científico y como artesano. Una sólida preparación en ciencias impropiamente llamadas auxiliares, porque para el historiador constituyen el instrumento mismo de trabajo y elemento esencial de su capacidad de comprensión y síntesis: economía, sociología, derecho, filología, para situarnos en el terreno del historiador clásico, es decir, del anterior a 1930. Porque en la formación de un historiador contemporáneo entran sin apelación disciplinas como la demografía, la estadística, y si se trata de historiadores de la economía, un cierto grado de formación matemática”.

Más adelante y relacionado con las habilidades del historiador, planteaba:

“Hay sí una forma de imaginación indispensable para el historiador. Es la capacidad de plantearse problemas, de formular hipótesis, de perseguir fuentes y pruebas. Muchas veces hemos comparado la labor con la del detective o la del juez investigador…. Uno y otro trabajan con testimonios, indicios, declaraciones al actor o los actores y los testigos. La ciencia que los penalistas llaman crítica de las pruebas es el equivalente de lo que los historiadores llaman análisis o crítica del documento. Sólo que las sentencias del historiador nunca podrán ser definitivas como las del juez, porque nunca, o casi nunca, podrá tener a su disposición todos los hechos, ni encontrar todas las pruebas cuando se trate de explicar y reconstruir un período, una época o un proceso histórico complejo como una revolución. Por eso sus sentencias estarán siempre sujetas a revisión y nunca podrán tener el efecto de cosa juzgada. De ahí el carácter abierto, provisional y también anti dogmático que tiene el conocimiento histórico”.

Finalmente en lo  que respecta al equipo de historiadores que participaron en el proyecto editorial, señalaba:

“Los colaboradores de este Manual representan la última etapa de la historiografía colombiana y la primera generación de historiadores profesionales. Han asumido la tarea de presentar, en una serie de cuadros, los principales aspectos de la historia nacional, la cultura, la vida social, los grandes hechos políticos y la economía, respondiendo al encargo del Instituto Colombiano de Cultura de elaborar una obra sintética, dirigida a un público no especializado”.



La obra publicada de Jaramillo Uribe, está conformada por varios libros y un sin número de artículos y ensayos en revistas académicas, en orden cronológico los siguientes son sus libros publicados:

Historia de Pereira 1962; El pensamiento colombiano en el siglo XIX en 1964; entre la historia y la filosofía 1968, ensayos sobre historia social colombiana 1969; Historia de la pedagogía como historia de la cultura en 1970; la personalidad histórica de Colombia y otros ensayos 1977; ensayos de historia social II 1989; travesías por la historia 1997; pensar la cultura: los nuevos retos de la historia cultura 2004. A su paso la Universidad de los Andes con el apoyo financiero de Colciencias, la biblioteca Luis Ángel Arango y el instituto colombiano de antropología e historia, publicaron en el año 2002, la obra completa de Jaime Jaramillo Uribe, proyecto editorial en el cual aparte de la obras ya reseñadas, se publicó un texto titulado de la sociología a la historia, el cual comprende un total de treinta artículos y ensayos, divididos en temas de sociología, historia y educación y como apéndice una entrevista que se le realizara al Maestro por una revista internacional especializada en historia en los años ochenta; igualmente se publicó un texto titulado Historia Sociedad y Cultura: ensayos y conferencias.

Sean estas líneas un tributo de admiración al interior de este Centro de Historia, para uno de los principales historiadores y renovadores de la investigación histórica de Colombia en el siglo XX, fallecido el pasado 25 de octubre a la edad de 98 años y quien concibió la importancia de la historia, en el deber que como colombiano tenía de conocer y hacer conocer la historia de su país, en la convicción de que sólo sobre la historia nacional podría hacer investigaciones basadas en las fuentes primarias y en la certidumbre de que la historia es la ciencia de síntesis por excelencia y la que puede brindar un mayor conocimiento de la realidad social[2].

Ernesto Campos García 
Presidente Centro de Historia de Zipaquirá



[1] Archila Neira Mauricio. Jaime Jaramillo Uribe Padre de la Nueva Historia. Revista Credencial Historia No. 115. Julio de 1999.
[2] Jaramillo Uribe Jaime. De la sociología a la historia. Compilación y prólogo de Gonzalo Cataño. P. 250. Bogotá, D.C. Segunda edición agosto de 2002.  

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